Cómo conseguir que se vea tu trabajo sin parecer que presumes
Hacer bien tu trabajo no basta si nadie sabe lo que haces. Darlo a conocer no exige hablar de ti, sino de resultados.
Redacción de Estrategia2 minutos de lectura

La jugada, en cuatro movimientos
La situación
Caso hipotético, construido a partir de situaciones habituales.
Hace tres meses rehiciste el proceso de facturación de tu departamento: los errores han bajado a casi cero y nadie ha vuelto a quejarse. Ahora se habla de un nuevo puesto de coordinación, y los nombres que suenan son los de quienes más intervienen en las reuniones. Tu jefe ni siquiera sabe que lo de la facturación fue cosa tuya.
Antes de mover ficha: por qué no basta con hacerlo bien
El trabajo bien hecho tiene un problema: cuando funciona, no se nota. Los errores que no ocurren no llegan a nadie, y lo que tu jefe sabe de ti es lo que le cuentas y lo que ve en las reuniones. Esperar a que alguien se dé cuenta suele ser esperar demasiado.
La jugada consiste en contar resultados, no méritos: qué ha cambiado y a quién le ha servido. Eso no suena a presumir, porque es información útil para quien te escucha.
Cuenta lo que cambió, con un dato
«He trabajado mucho en la facturación» es una opinión; «los errores han pasado de treinta al mes a dos» es un hecho. Antes de contarlo, busca el dato: un tiempo que se ha reducido, una queja que ha desaparecido, un dinero que se ha recuperado.
«Te paso un dato que te puede servir: desde que cambiamos el proceso de facturación, los errores han bajado de treinta al mes a dos».
«La verdad es que me he matado con lo de la facturación».
Cuéntalo cuando le sirva a tu jefe
El mejor momento es cuando el dato le resuelve algo: en la reunión en la que se habla de costes, en el informe que tiene que presentar, cuando otro departamento tiene el mismo problema. Así no estás hablando de ti, sino echando una mano.
Nombra a quien te ayudó
Reparte el mérito cuando lo haya. Nombrar a quien colaboró no te quita protagonismo: hace creíble lo que cuentas y hace que otros lo cuenten por ti.
«Lo montamos entre Laura y yo; ella revisó los datos de los clientes antiguos».
«Lo hice yo, prácticamente solo».
Deja rastro de lo que haces
Un correo breve al cerrar cada proyecto, con lo que se hizo y el resultado, cuesta cinco minutos. Cuando llegue la evaluación o se hable de un puesto, tu jefe tendrá algo que reenviar y tú, una lista que no depende de la memoria de nadie.
Errores que estropean la jugada
- Quitarte mérito cuando te lo reconocen. Un «no fue para tanto» borra lo que acabas de conseguir.
- Contarlo todo. Si cada tarea es un logro, ninguna lo parece.
- Hacerlo solo cuando quieres algo. Si solo cuentas lo que haces cuando hay un puesto en juego, se nota.
Si el puesto te interesa
Entonces no basta con que se vea tu trabajo: di que lo quieres. Nadie te va a proponer para algo que no sabe que te interesa. Con los datos ya contados, basta una frase: «Me interesa la coordinación. Creo que lo de la facturación es un buen ejemplo de cómo lo haría». Y si alguien se apunta lo que hiciste tú, en esta otra jugada contamos qué hacer cuando tu jefe presenta tus ideas como suyas.
¿Te ha pasado algo parecido?
Cuéntanoslo. Leemos todos los casos y algunos inspiran futuras jugadas, siempre sin datos que permitan identificar a nadie.
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